Cuatro camisas, siete camisetas, dos vaqueros, tres pantalones de vestir, dos americanas... y la chica, desnuda, mira con rabia toda la ropa pensando, una vez más, que el comprarse ropa ya no puede esperar, que no tiene nada que ponerse para su cita. La de cada tarde
Puntual, como siempre, espera a su príncipe azul. Ella comprende que el trabajo le roba a su amado la mayor parte del día, por eso no le importa esperarle en la puerta (él nunca ha tenido una hora fija de salida)
Mientras, se entretiene imaginando su futuro en común:
tendremos hijos? cuántos? lo mejor sería la parejita pero claro, eso no se elige... Pero un chico seguro. Se llamará como su padre. Y una niña? una niña estaría bien, una princesita... Y dónde viviremos? en el campo, en una casa con jardín. Pero claro, eso será muy caro. Aunque, pensándolo bien, un piso en la ciudad mejor, porque los niños tendrán que ir al cole y yo no sé conducir. Y su padre? trabajando, claro, como siempre. Sí, definitivamente lo mejor será un pisito...Cuando llueve, se refugia en el portal de enfrente, desde donde puede ver trabajar a su amado. Echa continuas miradas a su aspecto; quiere estar perfecta. Se arregla el cuello de la camisa, comprueba su maquillaje....
Él sale de trabajar
Ella se acerca, le sonríe
Él no corresponde a la sonrisa
Ella intenta decirle algo, pero sólo acierta a balbucear un
"Hola""Hola", contesta él
Armándose de valor, ella añade
"Qué tal?""Bien, cansado de currar. Mañana más", responde
Eso, mañana más, piensa ella mientras ve cómo su amado se mete en el coche con otro compañero. Los dos la miran de reojo y se sonríen
Mientras el coche se aleja, ella se siente completamente feliz.
"Me ha mirado, y se ha ido sonriendo", piensa mientras vuelve a su casa pensando en qué ponerse mañana para su cita. La de todas las tardes
En el coche, él comenta con su compañero:
"Tío, estoy hasta las pelotas de la tía esta. Vale que es un poco retrasada, por eso siempre todos la hemos tratado con cariño. Pero está enamorada de mí, tío, me espera todos los días en la puerta sólo para verme salir. Me da mucha pena, pero no sé cómo librarme de ella"
PD: hay una comisaría de policía justo enfrente de casa de mi madre. Desde hace dos o tres años (mínimo) una muchacha retrasada (no mucho, si no te fijas o la oyes hablar puedes no notarlo) espera cada tarde a uno de los policía apoyada en la pared. Le da igual que llueva, que nieve o que haga un calor de cojones. Le ve salir y sólo balbucea un "hola". Él sale de currar cada tarde lo más rápido que puede
Entiendo al chaval
Pero también la entiendo a ella
Su madre (o eso creo) la acompaña hasta la puerta y después se marcha
Cada tarde
El relato... bueno, es lo que yo imagino que ella piensa